Encerrado, solitario, vencido ...
esperando la llegada de un nuevo día
radiante de luz y color,
esperado como la lluvia de primavera.
¡Que gris puede ser la realidad!,
esperando ver tu cara al amanecer
y dicerte que temo a la noche
porque me arrebata tu compañía.
Si, por casualidad, la noche
en un ataque de ira,
me separa de tí para siempre,
acuérdate de mí, cuando llegue el nuevo día.