domingo, 1 de marzo de 2009

Cosas que pasan

Ocurre con frecuencia que
me veo fuera de lugar, con la extraña
sensación de estar equivocado
en mis pensamientos y en mis
sentimientos.

Qué importa lo que piensen
los que te ven como un bicho
raro, anacrónico, viejo,
usado por la vida sin piedad.

Cuánto tiempo más pasará
para que te des cuenta de que
no es uno mismo el que elige estar,
sino que es la situación la que te
empuja al vacío, sin vuelta atrás.

Y mañana, ya será tarde para
arreglarlo, así habrá que
dejarlo, para la eternidad.
Son cosas que pasan.

martes, 30 de octubre de 2007

Nuestro paraiso

La luz del sol,
solitaria y pausada,
marca la senda del día
hasta el crepúsculo.

La luz de la luna,
solitaria y pausada,
marca la senda de la noche
hasta el amanecer.

¿Qué hacer con los días nublados?
¿Qué hacer con las noches oscuras?
¿Qué hacer cuando estoy a tu lado,
rozando tu piel, tocando tu pelo?

¿Dónde nos llevan los días?
¿Dónde nos escondemos de noche?
¿Dónde te encuentras mi vida
cuando te busco en mi mente?

Algún día estaremos juntos en nuestro paraiso.

sábado, 6 de octubre de 2007

¡Cuántas horas!

Esto lo escribí una noche, en el trabajo, en un trozo de una hoja de un "Parte de hechos - Modelo I" (curioso soporte), y su título se debe, símplemente, a dos palabras que alguien había escrito en la esquina superior derecha del trozo de papel. Dos palabras que me inspiraron esto:
Cuántas horas esperando
la retirada del mar a su inexistente morada,
en los fríos días de verano que,
sin quererlo yo, paso alejado de tí;
deseo inalcanzable de acaparar
las facetas más recónditas de tu cuerpo,
de tu pensamiento, de tu alma.
Cuántas horas esperando,
entre recuerdos y anhelos que
tu llegada sea temprana,
cuando se retiren las saladas aguas
que nos separan físicamente,
cuando se retire la materia etérea
que separa nuestros pensamientos,
¡Cuántas horas!.
Ceuta, 4 de julio de 1995
.

sábado, 9 de junio de 2007

Un nuevo día.

Encerrado, solitario, vencido ...
esperando la llegada de un nuevo día
radiante de luz y color,
esperado como la lluvia de primavera.

¡Que gris puede ser la realidad!,
esperando ver tu cara al amanecer
y dicerte que temo a la noche
porque me arrebata tu compañía.

Si, por casualidad, la noche
en un ataque de ira,
me separa de tí para siempre,
acuérdate de mí, cuando llegue el nuevo día.

domingo, 4 de marzo de 2007

No soy nada

A veces, pienso que eres el sol,
me calientas suavemente y
me haces subir al firmamento.
Me haces sufrir, me transformas,
haciéndome pasar de líquido a gaseoso.

A veces, mi sol,
te cubres de nubes,
y me acaricias sin prisa,
dejándome respirar en la sombra.

A veces, mi sol,
te muestras en todo tu esplendor,
y tus rayos me matan, me ahogan,
y muero bajo tu implacable luz.

Me transformas en gas,
ya no soy nada,
no me veo,
tan sólo vivo dentro de tí.

lunes, 8 de enero de 2007

El comienzo

Como todos los comienzos, este ha de ser duro, ya que no se me ocurren grandes ideas para transmitiros.
Eso sí, prometo que en este rincón habrá un poco de todo, pero su desarrollo, como toda criatura que nace, será lento y laborioso.
Tan sólo espero que no os aburrais cuando leais las líneas que publique.