A veces, pienso que eres el sol,
me calientas suavemente y
me haces subir al firmamento.
Me haces sufrir, me transformas,
haciéndome pasar de líquido a gaseoso.
A veces, mi sol,
te cubres de nubes,
y me acaricias sin prisa,
dejándome respirar en la sombra.
A veces, mi sol,
te muestras en todo tu esplendor,
y tus rayos me matan, me ahogan,
y muero bajo tu implacable luz.
Me transformas en gas,
ya no soy nada,
no me veo,
tan sólo vivo dentro de tí.
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